Blade-Runner

¿Sueñan los humanos con ovejas electricas? … o Hacia donde van las nuevas tecnologías

Soy un apasionado de las nuevas tecnologías, en concreto de las nuevas tecnologías en salud, esalud, pero, si soy algo, en esencia, es una persona que duda, inconformista, rebelde en su interior, “silvestre” y con gran sentido crítico…

Pienso constantemente sobre lo que me rodea, sobre mi entorno, sobre lo que leo, veo y oigo, doy vueltas y vueltas y me planteo interrogantes de continuo… En definitiva, dudo. Y dudo, si, y mucho, y se me plantean muchos interrogantes sobre la tecnología que nos inunda, sobre la gran ola que ya no somos capaces de surfear… porque la ola es ya un Tsunami que nos supera, y hasta al más especialista, experimentado e informado hace perder ya la noción, o la verdadera perspectiva.

Aplicaciones, Wearables, Big Data, Telemedicina, Robótica, Inteligencia Artificial (AI), Realidad Virtual , Realidad Aumentada, Internet de las Cosas (IoT)…, son algunas de las nuevas disciplinas que se desarrollan actualmente y que han surgido a través de las tecnologías, y a diario, nos encontramos con montañas de información, si, son avalanchas de gigas tecnológicos que nos cuesta cada vez más asimilar. Pero va a más…

Y el asunto no es la saturación de información, que ya es un tema aparte, el asunto es la propia tecnología, y la cuestión y reflexión es sobre la necesidad y usabilidad de todo lo que se está poniendo en manos de los usuarios y pacientes (en el caso de la esalud)

¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia dónde va la tecnología?

¿Qué (quien) dirige la tecnología?

¿La necesidad o el mercado?

En mi opinión es tiempo de reflexión.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? titulaba Philip K. Dick en una estupenda obra de ciencia ficción en los 60, en la que en un mundo post nuclear y donde la tecnología manda, se tratan temas éticos en torno a  androides semi-humanos. Excepcional, excelente es la película adaptada de la novela, Blade Runner, de Ridley Scott.

Parece que ya no estamos tan lejos de Blade Runner o A.I

Leo, sorprendido, que un Banco Japonés está utilizando robots para impulsar la comunicación con sus clientes… Robots que sustituyen a humanos en las tareas más “humanas” ¿?

Más robots  AQUÍ desde Japón, algunos un poco raritos… en mi opinión

Y que opináis del enfrentamiento de robotitos Japón – USA? Echar un vistazo

Esto es como lo que se dice a los niños, “dejar de pegaros, que empezáis jugando y luego acabáis mal”

¿La ciencia ficción cinematográfica y literaria se está empezando a convertir en predictiva?

Bueno, sólo estoy haciendo pensar…

Pero los datos están ahí:

la mayor parte de las aplicaciones de salud son un fracaso, y quedan abandonadas con menos de 500 descargas…

Los wearables suelen abandonarse en el cajón a los 6 meses, y aún les queda mucho para la auténtica precisión…

Sin embargo las cifras del mercado son astronómicas. Y las predicciones que dan las consultoras lo son aún más…

Pero son de rigor estas predicciones?

Que mueve la tecnología ¿la usabilidad y necesidad o el mercado y el capital?

Habría que pensar hacia donde vamos, que es lo que realmente necesitamos…

Y sobre todo hace falta buen control y regulación… ¡ya!

Pero qué se yo de esto…. que se yo…

Ignacio F. Alberti

“No sé por qué me salvó la vida. Quizá en esos últimos momentos el amó la vida con más intensidad que nunca, no sólo su vida, la de cualquiera, mi vida. Y lo único que quería eran las mismas respuestas que el resto de nosotros: ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿cuánto tiempo me queda? Todo lo que podía hacer era quedarme allí y verlo morir.”

Rick Deckard (Blade Runner)

Seamos solidarios ¡Sienta tan bien!

Creo que soy solidario, pero ¿qué es ser solidario?, ¿lo soy yo por escribir sobre ello?,  hay algunas personas que me dicen algo como esto: “mira, yo soy muy solidario, yo tengo 100 y doy 20 ¿ves a aquel? tiene 1000 y sólo da 20”, pero lo que no dice es que aquel recogió a un anciano que se había caído mientras él pasaba de largo ¿quién es mas solidario?, pero ¿por qué tenemos que medirnos? ¿es necesario compararse? No pienso que sea una cuestión de ser más o menos que, pienso que es una cuestión de sentirnos solidarios, de que sea algo sincero y real, de decir “soy solidario porque me gusta”.

La solidaridad es uno de los valores humanos, es social, y consiste en compartir la carga de los demás, tanto material como moral, desafortunadamente, como pasa con otros valores, ha quedado algo desvirtuada por el abuso (por el uso indebido del término) en unos casos y por el desuso en otros. A día de hoy yo digo que soy solidario porque me siento así, porque me gusta ayudar a las personas que lo necesitan, porque “me sale de dentro” y no espero nada a cambio, y es que la solidaridad tiene que ser también incondicional.

Hay personas que creen que para ser solidario hay que dar “el oro y el moro”, que hay que dar dinero o cosas materiales, pero se puede ser solidario siendo cercano y escuchando, a veces, los humanos sólo necesitamos compañía o alguien que escuche nuestros problemas, y es que olvidamos eso de “ser humanos”, por eso la esencia tan humana de la solidaridad. Ser solidario es ser HUMANO primero, hay que tenerlo en cuenta, y ahora que está tan de moda “lo humano”, ahora que todos hablamos sobre ello, incluso yo, hagamos un poquito de esfuerzo, hagamos un poco por otras personas, sólo un poco, y seamos algo mas solidarios… ¡sienta tan bien!

 

Ignacio F. ALBERTI

Ganar fallando, sí, sí, es posible

GANAR FALLANDO, SÍ, SÍ, ES POSIBLE

Ganar fallando (con a, fallando, por favor), o ganar a través del fallo, del error, de la equivocación, incluso del fracaso, sí, se lo que digo, pero quizás lo explique mejor un experto en el tema como el mismísimo Michael Jordan: “He fallado más de nueve mil tiros en mi carrera. He perdido alrededor de trescientos partidos. Veintiséis veces me confiaron el punto ganador y fallé. He fallado y fallado y gracias a eso he podido triunfar”. A mí me encanta el baloncesto, pero ¿quién no sabe de los éxitos de M. Jordan?, y es él quien nos dice que ha triunfado gracias a sus fallos, y voy a insistir:

“Falle, falle otra vez. Falle mejor”

Samuel Beckett. Nobel de Literatura

“Triunfar es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”

Winston Churchill

Beckett, Churchill, sorprende un poco que nos digan cosas así. Mi propia experiencia les da la razón. Yo he tenido algunos éxitos y algunos fracasos, y muchos, muchos, muchos fallos, pero es gracias al error como he conseguido aprender y progresar, y en el fracaso me levanto, me reorganizo y estructuro un nuevo plan (y como cuesta!!), pero para errar y fracasar hay que hacer, hay que crear, hay que dar pasos, hay que moverse, hay que arriesgar…, evidentemente el que no hace no fracasa, ¡es infalible!, pero alguien va a contar con él para…, ¿cuál va a ser su futuro?, yo os lo digo, el estancamiento.

Y esta nueva reflexión viene porque he vuelto a equivocarme, me he dado cuenta de que mis emociones estaban empezando a superar a mi pensamiento, de que mis ganas y mi energía me están haciendo ser impulsivo. Quiero hacer cosas, pero quiero hacerlas bien, reconozco que he fallado, cometo errores pero sigo mi camino, hacia adelante, posiblemente falle otra vez, ojalá sea así, significará que estoy en progreso.

Ignacio F. Alberti

mural15acuarela

A los que, como yo, queréis ser diferentes

A los que, como yo, queréis ser diferentes

Amigos no nos podemos rendir, sabemos que tenemos mucho en contra pero ahora no podemos desfallecer, nuestro esfuerzo por la distinción no puede ser en vano y el trabajo diario tiene que seguir. Nos ha costado un gran trabajo quitarnos las múltiples capas de lana de “lo de siempre” acumuladas durante años, pero nosotros somos más como gatos, vamos más por libre y aunque nos sometamos siempre conservamos un cierto “espiritu salvaje”, puede que en ocasiones flojeemos y nos dejemos llevar por el acomodo, pero no olvidamos el inconformismo y así vamos dejándolo claro por nuestro camino, reaccionando ante “lo  mismo de siempre”, lo gris, lo aburrido, lo que hacen todos, “lo que se hace así y punto”…, queremos cambiar las cosas empezando por nosotros mismos, por “uno mismo”, porque sabemos que somos muchos “uno mismo” y entre todos podemos hacer grandes cambios (“No dude nunca que un pequeño grupo de personas puede cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han hecho.” Margaret Mead, antropóloga estadounidense).

De chavales, con veintitantos, fuimos revoltosos, ahora de adultos somos hombres y mujeres de reacción, sí, porque reaccionamos, no alzamos ni armas ni puños, ni siquiera alzamos la voz, alzamos la frente, la cabeza alta, y alzamos la vista buscando un nuevo horizonte con optimismo, buscamos de nuevo los valores humanos olvidados, buscamos amabilidad, tolerancia, solidaridad y tantos otros, buscamos humanidad entre los que nos rodean, también en las empresas, en jefes y compañeros, nosotros predicamos con el ejemplo porque somos los primeros en reconocer que estábamos equivocados y hemos tenido que cambiar, estamos cambiando.

No son las  posesiones ni los adornos lo que nos hace diferentes, es esa chispa, esa estrella que va con nosotros, es nuestra personalidad y nuestras circunstancias, las que trabajamos continuamente para hacerlas…, no buenas ¡mejores!; porque tenemos que adaptarnos a la nueva realidad social y económica, el mundo se mueve y nos movemos con él, ahora la dirección es hacia el individuo, hacia la persona, hacia la marca personal, hace tiempo que venimos queriendo que se nos vea y esta es nuestra oportunidad.

Amigos, los que queremos ser diferentes estamos de felicitación, sigamos en la misma dirección, es la buena.

Ignacio F. Alberti

Cambiar-el-mundo1

Si no te gusta el mundo ¡cambialo!

¡Quiero cambiarlo todo!
Me saldría desde muy dentro a la primera que me preguntaran
¿“Que quieres hacer con el mundo”? preguntaba de forma retorica un escéptico Donald “Shadow” Rimgale (Robert de Niro)
¡quemarlo todo! Decía con regocijo, inquietud y con cierta ansia, Ronald Bartel. , aquel pirómano que se hacía querer y que representaba de forma magistral (una vez más) Donald Sutherland en “Llamaradas”.
Si hoy me preguntaran la respuesta también sería inquieta y ansiosa, no tan catastrófica, pero si similar
¡cambiarlo todo!
Sí, quiero cambiarlo todo, hoy, mañana, todos los días, lo que veo no me gusta y no quiero permanecer pasivo
¿Iluso? ¿Ingenuo?
Puede ser…
Pero lo que no voy a ser es un conformista, un cómodo, y no voy a quedarme mirando “para el otro lado”
Bien, de acuerdo, no puedo cambiar el mundo (¿no?)
No puedo cambiar el mundo en su globalidad, pero si puedo actuar sobre mi entorno, porque pequeñas cosas pueden significar grandes cambios con la potencia suficiente…
Actuar localmente puede repercutir globalmente, sobre todo, teniendo en cuenta, que nos movemos en un mundo hiperconectado donde la información fluye de forma casi compulsiva, vertiginosa…
Amigo, amiga, podemos cambiar lo que nos rodea, necesitamos… ¡colaborar!
Si, tú, yo, aquel, ella, nosotros… nos tenemos que mover con otras personas de nuestras circunstancias y crear colectivos y asociaciones, y hacer fuerza en nuestra comunidad y luchar por … (tu causa)
, porque, al fin y al cabo, quienes cambian el mundo son los individuos, las personas
“Nunca creí que pudiéramos transformar el mundo, pero creo que todos los días se pueden transformar las cosas.” Francois Giraud, escritora y política francesa

Fuera de la política, fuera de los organismos, están las personas… quien no ve cada día algo que le gustaría cambiar? ¿no?

Yo! también tengo una responsabilidad para que las cosas cambien ¿tú no?
Ya nos hemos quejado mucho, ya hemos echado culpas demasiado, más de la cuenta, ahora toca actuar, ahora hay que pasar a la acción
Si no te gusta el mundo ¡cámbialo!

¿yo?, yo hago a mi manera, yo no se… que se yo

Ignacio Alberti

Humanos en el tren… y el AVE silencioso

Me sorprendo escuchando tertulianos de radio de la mañana como se regocijan con la noticia del AVE silenciosoEn este nuevo AVE entre Madrid y Sevilla, los pasajeros “deben respetar el silencio”, por lo que tienen que “hablar en un tono bajo y no establecer conversaciones duraderas”, si, tal cual. No es todo, no se permiten menores de 14 años, ni hablar por el teléfono, y no existe el servicio de ‘bar móvil”… (si, no vaya a ser que a alguien le de por levantar la voz al pedir un café)

humanos-en-el-tren-niños

Humanos en el tren, no, no en silencio…

Según ellos, es un acierto enorrrrme, pues, apuntan, están hartos de escuchar en sus desplazamientos conversaciones altisonantes de empresarios y comerciales viajeros, y “aguantar” sonoridades estrepitosas y correrías infantiles..

 

Escucho lastimoso y sorprendido, como digo, pues aun respetando, claro, (“Odio lo que dices pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo” decía ni se sabe), no comprendo los comentarios…

¿Acaso molestan ya tanto las personas a otras personas? 

que triste oir que la gente molesta…

¿Es necesario implantar refugios en los que unos humanos se aíslen de otros?

¿lo siguiente serán bunkers antipersonas?

Recuerdo con nostalgia, con sabor a ensaimada y mantecada de Astorga, aquellos eternos viajes ferroviarios del “Expreso” a Barcelona.. En los 70, los veranos de mi infancia eran de vacación en aquella Barcelona de la época, en un Hospitalet obrero, y el transporte desde Asturias con mis abuelos, Ignacio y Eusebia, iba por tierra, y en aquel “Orient Express” español de serie B

El Expreso, era de todo menos eso… express, uno se pasaba casi 24 horas en un tren de departamentos donde vivía mil y una anécdotas y conocía personas y personajes de todo tipo…  Soldados y militares (que hacían la mili y ¡la contaban!, por supuesto), familias de dos, de tres, de cuatro, de cinco, de seis, de…¡que se yo! (era la vida del “venga a por hijos” o el babyboom que se llama ahora), vendedores que subían y bajaban, cacos y malhechores que entraban y salían (con lo que podían), revisores e inspectores, policías y sabuesos (tras los anteriores), abuelos que se dormían encima, tías (Elisea) que te tapaban aún hiciera 40 grados, novios tiernos, novios calientes (a veces los primeros transitaban hacia los segundos), recién casados, ligones y ligonas, vividores y vividoras, borrachos/as (que vivían eternamente en el vagón-restaurante conviviendo con parte de los que ya he listado), y un largo etcétera que podría hacer la lista interminable si me pusiera a hacer memoria de la buena..

Ante todo, ante todo recuerdo humanos, un fluir continuo de personas en contacto y comunicación, porque lo que había era mucha conversación… ¡que buenas eran! Aquellas bonitas historias de tren…

y también, amigos, lo que había era humanidad, porque allí, en aquellos departamentos, incluso en “luz penumbra” ¿recordáis la luz penumbra? se desplegaba la mesa y se compartía enseres y viandas, fuera quien fuera, sin importar clase o raza..

Hoy, cuando viajo, lo que espero, aparte de llegar a mi destino es… que surja alguna persona con la que compartir…

y aún con sobrecarga de trabajo virtual, porque ese, ese te acompaña…

Un tren silencioso y sin la renovación vital, descontrol, imaginación, alegría desatada de nuestros niños… para mi, es lo más parecido a un tren de “muerte gris”…

 

Pero… que se yo de esto!! a mi… ¡ni caso!

Ignacio F. Alberti

 

 

 

(La sociedad,  necesita que sus políticos y sus personas ilustres estén entre sus ciudadanos, el pueblo, que nos llamamos, que nos pregunten, que se interesen y mantengan conversaciones amables. Qué sitio tan estupendo es el tren… )

Humanos en el Social Media: todos buscamos reconocimiento

Humanos en Social Media

Una foto de Gonzalo H. Araujo
@gonzaloh

Han sido muchas las horas, cientos, miles ya, pero lejos de verme como un experto me veo como un experimentado, porque lo que he hecho en el Social Media ha sido fundamentalmente eso, experimentar.

Durante todo este tiempo de navegación he fijado timón tras los grandes almirantes, orientándome en su criterio y buenos fundamentos, para luego, ya con cierta “sabiduría”, seguir una línea propia.

 

En esta nueva ruta, he procurado hacer distinto, sin grandes “florituras”, y sobre todo ser auténtico, corriente, normal, persona, humano… mirar hacia los demás pero nunca olvidar mi propia esencia (por no diluirme).

He leído muchísimos consejos para redes sociales, tips, píldoras, post, todo tipo de publicaciones, muchas de esas que empiezan por “las 10 mejores…” o “los 10 errores…”, algunos me han servido, otros de nada (gracias), y en mi opinión, se podría simplificar (y teniendo siempre en cuenta lo que he dicho al principio), resumir la experiencia social media en:

1. Las redes sociales no son más que personas en relación y/o en comunicación con otras personas (detrás de las marcas y empresas hay personas también), y estas conexiones y redes no son muy diferentes a las que establecemos en el “mundo real” (offline), así que… no olvidemos, si podemos, la lógica y el “sentido común”.

2. En las redes sociales podemos tener muchos fines distintos: buscar información, vender, publicidad, trabajo, contacto profesional, ligar, sexo… pero el fin último es el afecto, o mejor, ser considerados…, reconocimiento, lo cual es lógico, como tales humanos que somos los que allí nos movemos.

Ante esto, mi única “recomendación” es, entonces, procurar ser lo más “humanos” posible, y practicar la empatía y valores como generosidad, tolerancia, solidaridad, humildad, honestidad, etc.., lo cual es fácil de decir, pero cuesta…

Ser buen follower, fan, seguidor… dar “me gusta” #FF, hace retweet, +1, o poner el corazoncito, la estrella o el correspondiente signo de aprecio por lo hecho o publicado, es algo que a todos nos sienta muy bien, sobre todo si es sincero ¿acaso lo que se busca no es el reconocimiento?

Pienso que hay que dejar los “automatismos” para los robots, y si no podemos contestar a todos, ir rotando … pero “gracias por el RT” es muy triste, por ejemplo…

Para terminar, yo propongo buscar una buena base al principio, fijándose en los buenos (en los de verdad), luego… menos NORMAS Y CONSEJOS (INCLUSO ESO DE ESCRIBIR CON MAYÚSCULAS, ¿no podemos destacar PALABRAS?), más de “Free way style”, hazlo a tu manera, y como dice el gran Guillem Recolons “la norma en internet es que no hay norma”,

y un poquito de consideración, por favor (hasta de uno mismo)…

 

Pero que se yo de todo esto?? a mi… ¡ni caso!

Ignacio F. AlbertI

 

“Dum inter homines sumus, colamus humanitatem” Séneca (Mientras estemos entre los humanos, permítannos ser humanos)

 

(Un post dedicado a los buenos amigos del curso de Farmacia, Javier, Pilar, Beatriz, Marili y María José)

 

duck-duck-go

¿Quieres privacidad? deja Google y pásate al pato… Duck Duck Go!

Estoy cansado de Google… de sus normas, reglas, algoritmos, pingüinos y demás zaranjadas…estoy cansado de “vivir” en la red remando al ritmo de su tambor, estoy cansado de este monopolio, de esta dictadura, de su tiranía, de sus imposiciones… de su “impuesto” llamado Google+, y sobre todo … quiero libertad, quiero ser libre en internet, al menos, lo más posible… y quiero que mis derechos y mi privacidad se respeten … insisto, lo más posible, porque en nuestra sociedad ¿Dónde ocurre esto?

Por ello voy a abandonar Google… lo más posible… y voy a pasarme al pato, a un buscador “rebelde”, no nuevo, pero que pega fuerte ahora por un mensaje de respeto a la privacidad del usuario, con una imagen original, divertida, es el pato, es Duck Duck Go.

Desde que salió a la luz el asunto de la vigilancia online de la National Security Agency y el colaboracionismo de Google o Skype con el Gobierno, muchos internautas buscamos nuevas opciones con mayor privacidad… Aquí, algunos, como DuckDuckGo, están haciéndose de un nicho en mercados  tan importantes como los motores de búsqueda, del cual Google es ya sinónimo, pero no la única opción.

Yo te propongo que pruebes “el pato”, porque hacerlo ya es salirte de lo predeterminado, es acción, es un cambio… es innovación, puede que sea bueno…

Por otro lado, tienes una gran ventaja en DDG que se convierte en un gran beneficio para ti: No utiliza cookies ni almacena datos sobre las direcciones IP de sus usuarios, no ofrece inicios de sesión de usuario, y utiliza una conexión encriptada de manera predeterminada, por tanto el seguimiento es cero … nada que entregar a la Agencia de Seguridad (y no, no represento a DDG jejeje, pero no me gusta que me manipulen a todas horas).

Y ahora me pongo en el extremo y te propongo un ejercicio mental:

Imagínate dentro de tres meses, primeros de Noviembre, aparece Matt Cutts en las redes con aspecto desencajado y nos cuenta que tiene un nuevo pingüino, el Psyco Penguin, y en esencia, comenta, que van a primar en las webs para el posicionamiento, para el SEO, las imágenes de los propietarios con los pantalones (y faldas) por los tobillos .. ah! Y sin patillas…

Impresionante… que hacemos, oye yo igual pongo la foto de los pantalones pero las patillas no las recorto!! Jamás!! Y tu… ¿que harías?

Como digo, es un extremo y una reflexión con sentido del humor… pero …

Los monopolios no son buenos… ¿te acuerdas cuando entrabamos en internet y seleccionábamos entre una gama de buscadores?

hay que acabar con esta situación y romper!!

Elijo al pato, porque respeta, y parece que…  funciona!!

Más información

Ignacio F. Alberti

Ducl Duck Go

Duck Duck Go la alternativa a Google

no corrupción-honestos

¿Queremos acabar con la corrupción? Seamos nosotros honestos

Corrupción, corruptelas, corruptibles, corruptos…, a todas horas, a todos los niveles, en administraciones, en los partidos políticos, en la empresa, en los medios, en las personas, en todos los sectores…, nadie parece quedar fuera, pero es así, ¿nadie “queda fuera”? ¿podemos generalizar? ¿es España un país corrupto?

No lo creo…

Quizás sea un país enfermo, no os parece… un enfermo “mental”, porque, en mi opinión, lo que nos falta es “cabeza”. Esto…, esto viene de allá, hace, hace ya… de cuando los “dinosaurios” en la España , cuando a alguien se le ocurrió decir “oye, Fernández, no te preocupes por el chaval, te lo enchufo yo en la secretaría”, esto pareció buena cosa y el enchufe pasó a ser práctica y deporte nacional, y empezaron los favoritismos por aquí y por allá, a tontas y a locas (y a otras chicas y chicos de otra reputación), y…, y bueno, luego llegaron las “terneras gordas” y el dinerito a mansalva, que puesto en unas pocas manos mantecosas… nos llevaron al derroche, a las malas inversiones, y así, casi sin querer, llegamos a eso que tan mal suena de malversaciones, sobornos, cohechos (activos y pasivos), etc, etc, etc, que solo de tener que escribirlo ya parece que le queda mal cuerpo a uno, y uno no es, ni ha sido un santo… ¿lo es alguien?

¿Y que podemos hacer nosotros? ¿Qué puedo hacer yo? o ¿que puedes hacer tu?

Mira, yo pienso que podemos hacer mucho, individualmente, y creo que la clave está en cambiar nuestra actitud desde la base, pero sobre todo nuestra mentalidad, tenemos que evitar en lo posible eso de aprovecharnos, y hay que ser honestos.

Hace unos días me encontré en una situación en la que en una prueba automovilística tuve que pagar 5 euros simplemente por ver los coches en boxes, mi hijo tenía mucha ilusión así que aboné esa cantidad. Casi no había ni entrado cuando veo (y oigo) que el chico de la entrada, de unos veintitantos, pasa a unos amiguetes del trabajo con todo descaro e impunidad,  cuando le recrimino su actitud y su falta de honestidad, y aunque se le notaba avergonzado, me espetó que es lo que haría cualquiera y “¿Qué es lo que harías tu?” “¿No harías tu lo mismo?”. Decidí no seguir aquel enfrentamiento… pero, la verdad, es que sus palabras me han seguido  dando vueltas a la cabeza, estrujándome las neuronas…y son el motivo de esta entrada.

George Orwell, en una estupenda (y recomendable) fábula, “Rebelión en la Granja”,  nos cuenta como los cerdos, después de organizar una exitosa revolución de los animales de una Granja de Inglaterra y tomar el mando, al ser los más inteligentes y los mejor dotados para ello, no logran resistirse a la codicia y al poder que les otorga su privilegiada situación, se vuelven corruptos, y acaban adquiriendo los mismos malos comportamientos de los humanos contra los que se habían rebelado…

Evidentemente, el poder corrompe, las situaciones de privilegio se hacen muy golosas y es aquí donde debemos estar atentos para actuar distinto, para hacer bueno, para practicar la honestidad, en cualquier momento, en cualquier lugar…

Quizás aquel chaval, nuestros jóvenes, nuestros hijos, empiecen a pensar de otra manera, si nosotros damos ejemplo…

Y si un día, algunos de nosotros, nos convertimos en los cerdos de George Orwell, aún sin rebelión, quizás ya no nos pase lo mismo que a estos.

 

Ignacio F. Alberti

 

“Dos piernas si, dos patas no. Dos piernas si, dos patas no”

Marketing de zapatillas

Neuromarketing y manipulación o confianza y el “marketing de zapatillas”

Rememorando mis tiempos de venta… y siendo sincero, nunca he sido un comercial clásico, creo que he sido clásico en muy poco, pero en esto menos, posiblemente por una rebeldía innata a hacer las cosas como los demás, o como ellos me decían, o las dos…

Recuerdo haber cerrado pocas ventas “de libro”, o algún acuerdo, más bien he sido de los de negociaciones “amables”, de las que no gustan a los Jefes, ni a las Direcciones de los Departamentos de Ventas, de esas que quedan “abiertas”, precisamente, a la decisión última del cliente, y fiando y confiando mucho a la impronta, la huella que uno mismo dejaba en hombres y mujeres de ese lado, y buscando siempre no ser agresivo y dar buena información, veraz y en síntesis… No, mi labor ha sido siempre buscar el lado humano de las personas y crear confianza, si, eso es, confianza…, si alguien cree en ti es mucho más sencillo que crea en tus productos o servicios…

¿Qué si me ha dado resultado? Bueno, puedo afirmar que pocas veces he tenido problemas de resultados…, excepcionalmente…

Todo esto viene al caso, porque recientemente fui sido invitado a una charla sobre Neuromarketing, y… bueno, antes no estaba muy convencido de esta “nueva” técnica para la promoción, publicidad y venta, pero ahora, tras escuchar detenidamente al experto ponente, puedo decir que estoy plenamente convencido… ¡no me gusta nada! Y es que seguir con manipulación hacia al consumidor, con recovecos y artimañas y generando trapisonda , aunque vengan disfrazadas de ciencia, me parece ir en dirección contraria. En estos tiempos que se habla frecuentemente de marketing de atracción, de marketing de contenidos, de “engagement”, y que muchos ya buscamos otras líneas con el cliente, como es precisamente el compromiso, la implicación, la interacción, la transparencia, y en definitiva… la confianza, venir otra vez a traernos “lo de siempre” resulta molesto incluso, ¿Hasta cuando creen las grandes marcas que van a poder engañar y manipular al consumidor? ¿y si los consumidores nos revelamos y cambiamos nuestros hábitos?

manipulación. neuromarketing

Pienso que las personas, ahora más que nunca, necesitamos confiar en lo que nos rodea, en otras personas, en las instituciones, en las organizaciones, en los políticos, en las empresas, en las marcas… pero nos cuesta, porque nos han engañado mucho, y nos siguen engañando… Para que podamos “llegar” hay que ser humanos de nuevo, volver a los valores, ofrecer transparencia, ser claros, cristalinos, y que la gente se sienta a gusto, que se ponga las zapatillas, porque cuando alguien se pone las zapatillas contigo, es que se siente seguro y confiado, “como en casa”. Parece una broma, pero no lo es tanto, si reflexionamos. Prácticamente, solo nos ponemos zapatillas en nuestro hogar, entre familia, amigos, compañeros…, o cuando estamos en soledad, cuando sentimos que es “nuestro tiempo”, la hora del descanso, del verdadero relax… cuando no queremos que nos interrumpan… si consigues que tu cliente se ponga en zapatillas habrás “llegado” de verdad, lo habrás ganado y será fiel…

Es el “marketing de zapatillas”…

Es el marketing de la verdad, de la confianza, de las personas, de la sinceridad, de la emoción, de lo humano, de los valores, del sentimiento, de las sensaciones, de lo real, de la solidaridad, de la tolerancia, de la sonrisa auténtica, de la generosidad, de la no intrusión, del hogar, de la familia… es el marketing que nos hace poner las zapatillas, es el nuevo marketing que tiene que ser… (pienso)

(Si te ha gustado… ponte las zapatillas, ponte las zapatillas, por favor,…, si, esas, las de siempre…)

Ignacio F. Alberti

“El verdadero humano es el que alguna vez lo dejó de ser”  i.f.a.